¿Por qué algunas pieles son secas?
Una de las funciones más importantes de la piel es ayudar a nuestro organismo a retener humedad. Esto depende de una barrera de humedad intacta, que a su vez está sujeta al funcionamiento armónico y eficiente de las células de la epidermis. Con el tiempo y la exposición al sol, estas células no funcionan juntas tan bien y tendemos a liberar la humedad al ambiente, lo que deja a nuestra piel deshidratada, seca y molesta.
¿Cuál es la diferencia entre una piel seca y una deshidratada?
"Seca" significa que le falta humedad, que no está húmeda, lo que implica que la superficie posiblemente nunca haya estado húmeda. "Deshidratada" significa que la piel supo estar húmeda pero el agua fue eliminada y ahora está seca. Ambas palabras hacen referencia a la ausencia de agua, no obstante, en el uso común "seca" puede usarse para implicar falta de humectación y "deshidratada" para denotar falta de agua.
¿Qué puede deshidratar la piel?
Aire seco, viento, exposición al sol, limpieza excesiva sin lubricación, grandes alturas y niveles de humedad relativamente bajos, ingesta de alcohol, fiebre y fumar. La ingesta insuficiente de agua—especialmente después de un periodo de sudor intenso (ejercicios físicos, calor del verano) o alguna enfermedad—también pueden ser un factor. Por ello, hasta las pieles más grasas pueden estar deshidratadas si no reciben la hidratación suficiente.
¿Por qué la piel se vuelve más seca con la edad?
Si bien algunas personas tienen piel seca durante la juventud por factores hereditarios, para la mayoría de las personas la función del elemento de retención de humedad presente en la barrera de la piel disminuye gradualmente con la edad. En otras palabras, pierde su capacidad de retener el agua. Además, con el tiempo, la piel se afina y decrece la secreción sebácea. Además, los efectos del daño acumulado por la exposición al sol debilitan aún más la función de la barrera.
¿Qué puedo hacer con la piel seca?
Si miramos detenidamente a la piel, las pieles secas tienen células muertas acumuladas que se curvan y producen una sensación de sequedad y molestia. Al remover, o exfoliar, estas células que se acumulan en la epidermis, no sólo mejoramos la apariencia superficial sino que también restauramos la luminosidad. Restablecemos además la funcionalidad de la barrera y la capacidad de la piel de retener la humedad, a fin de que esté confortable y aún más flexible para resistir la diversidad de cosas a las que nuestra piel se enfrenta en nuestro entorno. La exfoliación contribuye a la penetración de los hidratantes y sus ingredientes beneficiosos.